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  • TRES PLANTAS cocina macrobiótica

CALDO DE TOMILLO

Actualizado: 26 oct 2021




Ingredientes

harina de avena, puerro y tomillo


Proporción

5 medidas de agua, 1/4 medida de puerro (la parte verde) ya salteado, 1/4 medida de harina de avena, sal y tomillo al gusto



ELABORACIÓN


Mide con una tacita, un vaso o un recipiente más grande, según tus necesidades.

Cuando quiero hacer una ración individual, mido con una tacita y le pongo una cucharada rasa de postre de hojas secas de tomillo.


Tanto en infusión, como usado como condimento, me encanta el tomillo, por tanto este caldo me parece delicioso y además se puede hacer en un momento. Eso si, siempre y cuando tengas el puerro ya preparado.


Tal y como sucede en la receta de albóndigas de trigo sarraceno con coles de Bruselas y salsa de cebolla, si tienes la cebolla, o en este caso la parte verde del puerro, ya preparada, adelantas mucho tiempo. Puedes usar un poco de verde de puerro que te haya sobrado del menú anterior o abrir un bote de puerro salteado que hayas preparado con antelación, que es lo que hago yo.


Es decir, tal y como expliqué en la receta de crema de harina de garbanzos con puerro y zanahoria, a diferencia de la parte blanca del puerro, la parte verde necesita un salteado largo para que siente bien. Por eso, además de los botes de cebolla salteada, en mi despensa suele haber botes de verde de puerro salteado y listo.

Si vas a saltearlos justo antes de hacer el caldo, puedes seguir las indicaciones que di para saltear las cebollas en la receta de las albóndigas.


Teniendo el puerro preparado, solo quedan unos pocos pasos. Pon el puerro, el agua, la harina de avena y la sal en un recipiente y tritúralos. Luego vierte la mezcla en una cazuela y llévalo a ebullición. La razón básica por la que te propongo hacerlo así es porque si viertes la harina cuando el agua ya hierve, seguramente se te harán grumos. También puedes triturar sin la harina y añadirla con cuidado cuando el agua esté tibia pero me parece más cómodo así. Cuando hierva, empieza a remover con frecuencia para que la harina no se pegue en el fondo de la cazuela. Con 5 minutos de cocción será suficiente.


Cuando apagues el fuego, rápidamente añade el tomillo, tapa la cazuela y deja reposar otros 5 minutos para que el tomillo se infusione y también para que aparezca la textura untuosa propia de la avena. Yo uso hojas secas de tomillo, pero si tu lo tienes en rama, simplemente tendrás que adecuar la cantidad para que quede a tu gusto.

Si lo prefieres, puedes hacer esta receta con otras harinas o incluso usar pan seco, tostado, remojado y triturado o chafado. Esta última opción es la que más se acerca a la tradicional sopa de tomillo, en la cual, evidentemente, se inspira este caldo.


Si quieres hacerla con harina de avena pero no tienes en casa, seguramente tendrás algunos copos de avena. Tritúralos en seco con una batidora o con una procesadora de alimentos y ya tienes harina.

Respecto a la densidad del caldo, añadiendo o quitando agua respecto a la proporción que indico, conseguirás la que desees.


Este caldo es ideal para acompañar un segundo plato más consistente o incluso para tomar entre horas. Antes de servir, puedes colar el tomillo o quitarlo con una espumadera y añadir un poco de tu aceite vegetal preferido.

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