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  • TRES PLANTAS cocina macrobiótica

Por Daniel Salens

Actualizado: 26 feb


Daniel Salens se quedó maravillado por la filosofía de Extremo Oriente tal como la explica Georges Ohsawa en sus libros y tal como la enseñaba René Levy. Después de haber pasado 30 años al lado de este último, empezó a transmitir lo recibido. Tarea a la que sigue dedicándose actualmente.

A continuación, puedes leer un sugerente texto que Daniel le ha ofrecido a Tres plantas.

 



Imagina que durante tan solo 10 días, te preparas la comida siguiendo los consejos dietéticos básicos de Georges Ohsawa. Es decir, comes entre un 60% y 70% de cualquier tipo de cereal integral, como el arroz redondo pequeño, el trigo sarraceno o el mijo, acompañado de verduras cocidas. Bebes caliente, sopas o caldos o infusiones. Los condimentos son la sal marina, el gomasio hecho en casa, el paté de cereal (miso), la salsa macrobiótica (tamari) y un poco de aceite de sésamo. Masticas sin estrés cada bocado 30 o 50 veces.

Durante ese tiempo, dejas lo demás, los alimentos y las bebidas secundarios o extremos. No comes ni patatas, ni tomates, ni berenjena, ni producto animal, ni fruta (casi siempre artificial), ni azúcar, ni miel, ni dulces, ni chocolate, ni conservas, ni vinagre, ni limón, ni nada procesado. También dejas los excitantes y las drogas.

Saldrías así de la confusión y locura del consumo de hoy en día. Te sentirías más fresco, más limpio, más ligero y menos hinchado. Experimentarías más paciencia, menos fatiga y un sueño que descansa. Tendrías la mente lúcida y clara, buena intuición y más fuerza para actuar.

Ahora imagina que después de esos 10 días de macrobiótica estricta, introduces más variedad en tus menús sin olvidar la clasificación yin y yang de los alimentos.

El buen apetito que habrías recuperado, te haría gozar de la multitud de recetas que ofrece la cocina de “las semillas que producen semillas”. De hecho, los cereales integrales se recomiendan en la Biblia y en todas las tradiciones filosóficas orientales. Son el “pan de cada día” que se puede combinar con verduras cocidas, con ensaladas, con pescado o pollo, con fruta local o con postres. Se trata pues de una rica gastronomía que cuenta con risottos, paellas, polentas, pasta, gratinados, cocidos, empanadas, cuscús, crepes, croquetas, albóndigas, cremas, potajes, galletas, panes sin levadura…

Si continuaras unos meses o unos años, podrías experimentar los efectos de la alimentación macrobiótica en tu cuerpo y mente. Podrías elegir con más exactitud la calidad y la cantidad de tus alimentos. Quizá pondrías más orden en tus ideas. Es una manera de tomar las riendas de tu vida. No cuesta tanto probar. El primer paso es mejorar tus comidas. Las recetas de este blog son un excelente ejemplo de lo que puedes cocinar. Están en total armonía con las recomendaciones dietéticas de Georges Ohsawa.




«El arte culinario es el arte de la vida. Nuestra salud, por consecuente nuestra felicidad , nuestra libertad e incluso nuestra facultad de juicio (justicia), están bajo la influencia de este arte.»

La filosofía de la medicina del Extremo Oriente. George Ohsawa