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  • TRES PLANTAS cocina macrobiótica

"TORTILLA" DE ORTIGAS

Actualizado: 26 oct 2021




Ingredientes

polenta precocida, harina de garbanzos y ortigas


Proporción

6 medidas de agua, 1 medida de polenta, 1 medida de harina de garbanzos y la cantidad de ortigas que quieras



ELABORACIÓN


Mide con una tacita, un vaso o un recipiente más grande, según tus necesidades.

Yo uso un vaso mediano y me salen 3-4 raciones.

Te recomiendo que sigas la proporción de agua, harina de garbanzos y polenta o sémola de maíz, ya que de esa forma el resultado no es ni demasiado denso ni demasiado frágil. Respecto a las ortigas, pon tantas como quieras. Puedes usarlas para darle un toque de color y sabor a la "tortilla" o para comer una buena cantidad de ortigas.

Lo primero que tienes que hacer es ir a dar una vuelta por el bosque o los campos que tengas cerca de casa. O si vives en la ciudad, tendrás que organizar una excursión, lo cual siempre es un buen plan.

Aunque se encuentran durante todo el año, la primavera es el mejor momento para recoger ortigas, justo antes de su floración. Descarta las plantas que estén en lugares muy transitados, por cuestión de higiene, y las que tengan un color verde oscuro. De hecho, lo recomendado es coger solo las cuatro hojas superiores, ya que son las más tiernas y de sabor más suave. Las otras, aunque son comestibles, por su composición, son menos adecuadas para el consumo humano.

Protégete con unos guantes o coge las hojas por debajo. Si lo haces con cuidado, sin tocar las hojas inferiores del resto de la planta, verás que no pican.

Una vez en casa, pon agua con sal a hervir. Mientras, lava las ortigas. Los tallos de cada hoja también se pueden usar. Puedes manipularlas con guantes o con algún utensilio. Con tan solo escaldarlas ya pierden su poder urticante, sin embargo, para la preparación de hoy, mejor que cuezan bien.

Unos pocos minutos bastarán. Cuélalas y cuando ya no quemen, apriétalas con tus manos para extraer el exceso de agua.

Seguidamente prepara el recipiente en el que quieras que la preparación se enfríe. Ya que esta receta se inspira en la "tortilla" puedes usar un recipiente redondo (yo suelo usar una cazuela de acero inoxidable), pero cualquiera que soporte el calor servirá. Úntalo con unas gotas de agua para ayudar en el desmoldado. Deja cerca un bol o vaso con agua. Te servirá más tarde.

Ahora pon 5 medidas de agua con sal a hervir. En un bol mezcla bien otra medida de agua fría con la harina de garbanzo. Verás que tiende a hacer grumos. Es más fácil ir añadiendo el agua poco a poco. Así, al ser más espesa la masa, las varillas manuales son más efectivas. Añade sal y reserva la mezcla para luego.

Cuando el agua que hemos puesto a hervir empiece a burbujear, puedes ir vertiendo la polenta. Hazlo poco a poco y en forma de lluvia. Tal y como expliqué en la receta de bastones de polenta con col y zanahoria o en la de flan de maíz y canela, la polenta tiene que cocer durante 20 minutos, a fuego medio-bajo, mientras no dejas de remover para que el fondo no se pegue. Por su densidad, con frecuencia salpica, así que mejor protégete con unos guantes o manoplas de cocina. Cuando acabes de verter la polenta, repite el proceso con la mezcla de agua y harina de garbanzo.

Si se añade la harina de garbanzo directamente a la cazuela con el agua caliente, es casi imposible que no queden grumos.

Verás que rápidamente se espesa. Entonces puedes cambiar las varillas por una espátula de silicona o una pala de madera. Sigue removiendo, y quizá graduando el fuego, hasta que falten 5 minutos para acabar la cocción. En ese momento añade las ortigas y cuece 5 minutos más.

Apaga el fuego y rápidamente vierte la mezcla en el recipiente que habías preparado. Tendrás que ayudarte con la espátula, pero si está seca, se irá pegando. Así que mójala en el bol que habías dejado cerca y úsala para acomodar y alisar la masa.

Dependiendo de la temperatura del ambiente, la "tortilla" se enfriará antes o después, y es en ese momento en el que ya estará solidificada y lista para ser manipulada.

Se puede comer fría o recalentarla entera o en trozos en una sartén con algo de aceite o incluso en el horno.

Y por supuesto, te invito a usar esta receta para hacer otras "tortillas" de verduras. Nadie la confundirá con una tortilla de huevos, pero todos se acordarán de ella.

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